Sí existe el
secreto masónico, pero no tiene nada que ver con el
mundo profano ni con conceptos materialistas u
ocultistas. Al reconocimiento del secreto masónico
solo se llega tras una evolución personal de
carácter espiritual, ético y moral, que comienza el
mismo día de la Iniciación en la Logia, bajo
cualquiera de los Ritos reconocidos por la
Masonería, en el caso de la R.·. L.·. S.·. La
Constitución Nº 63 dentro de la ortodoxia del Rito Escocés
Antiguo y aceptado.
No todos los que entran en la Masonería llegan a
conocerlo, pues quienes se inclinan por una
concepción exotérica de nuestra Orden, inclinación
legítima, por otra parte, según avanzan por ese
camino se alejan más y más de la línea de evolución
de los que emprenden la vía Iniciática plena, que es
la que transcurre por el esoterismo masónico.
El secreto masónico existe, porque lo que permanece
velado tras él es intransmisible a terceros, pues
siendo consecuencia de reflexiones y vivencias
esotéricas, tiene carácter íntimo y estrictamente
personal y, más que un conocimiento, es un
sentimiento. Se conoce o no se conoce. Se le
reconoce o pasa desapercibido en función de la
aceptación del proceso iniciático; pero no se
transmite ni verbalmente ni por escrito... justo por
eso es secreto.
Lógicamente quienes niegan su existencia no tienen
posibilidad alguna de llegar a él. Esotérico es
igual a secreto mas no tiene nada que ver con el
ocultismo ni con y las mancias tan de moda, simples
estafas para ingenuos y pobres de espíritu.
Los masones del medioevo europeo conocían el
esoterismo en la más amplia acepción de la palabra,
tanto que formaba parte de su Arte y así nos lo han
dejado en sus obras más representativas ¡las
catedrales góticas, auténticas enciclopedias en
piedra. Su origen y actividad no era solo laboral
stricto sensu. Los antecedentes históricos probados
se remontan a los Collegia Fabrorum, en los cuales
se agrupaban especialmente los constructores
romanos, los que se sabe que conservaban los
conocimientos mistéricos de la antigüedad.
Tras la invasión de los bárbaros (tribus germánicas
y de las estepas asiáticas que desconocían el Arte
Real), que hicieron caer al Imperio Romano y
sumieron a Europa y toda la cuenca mediterránea en
la más negra noche de la incultura, dando paso,
siglos más tarde, a que Asia Menor, Egipto, todo el
norte de África y parte del sur de Europa quedaran
sometidos al Islam, del que solo Europa, y no toda,
se libró tras siglos de reconquista, los miembros de
los Collegia Fabrorum se organizaron en Logias que
fueron recorriendo toda Europa. El siguiente
antecedente, fruto del primero, fue el de los
Constructores de Como (Italia), las Corporazioni de
Liberi Muratori y las asociaciones de steinmetzen
alemanes.
Con la explosión del Gótico, sin él no se puede
comprender la espiritualidad y el esoterismo
Masónico, las Logias evolucionan rápidamente. La
integración en las Logias se da primero con los
Templarios, con los que los Masones ya habían
colaborado en la construcción de sus singulares
castillos, y de los que habían heredado los
conocimientos que estos trajeron de oriente (por
ejemplo el pensamiento sufí); más tarde los
alquimistas, rosacruces y cabalistas, todos ellos a
través de siglos, van poco a poco formando lo que
luego será la Masonería propiamente dicha, a partir
del siglo XVI, bajo el nombre ya de Masones Libres y
Aceptados.
Todo el componente esotérico de la Masonería es por
su propia naturaleza secreto. Los Trabajos de las
Logias son secretos, sea cual fuere su importancia o
trascendencia: La Logia solo puede Trabajar a
cubierto de profanos, es decir, en secreto. Los
miembros de la Logia juran mantener el secreto de
los trabajos realizados, básicamente la práctica de
los rituales y el estudio de símbolos y alegorías
bajo los que la Masonería vela al mundo profano
cuanto desvela a los iniciados.
Por lo tanto, la Masonería tiene un muy amplio
componente secreto: cuanto se refiere al esoterismo
y los Trabajos en Logia. Y una parte abierta al
mundo profano, la que se ocupa de cuestiones
exotéricas, como la beneficencia.